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Reseña crítica de Raval. Del amor a los niños de Arcadi Espada

  • Foto del escritor: Carles Juan Carbonell
    Carles Juan Carbonell
  • 20 nov 2023
  • 5 Min. de lectura

Raval: Del amor a los niños, publicado por Editorial Anagrama, trata un caso de pederastia, que más tarde derivó en una red de pedofilia y pornografía infantil a nivel internacional, que tuvo mucha repercusión tanto en Barcelona, lugar donde pasó, como en el resto de España. Este suceso, marcó un antes y después en la forma de tratar estos casos, dándole la importancia que merecen sucesos de esta índole.


El libro está contado en primera persona por el propio autor, ya que es un periodista que se puso a investigar sobre este caso, tan sonado a nivel nacional, para poder escribirlo y de esta manera intentar organizar todos los hechos que acontecieron desde la primera denuncia por parte de una mujer sobre un supuesto abuso a un niño que en el libro llaman ‘Oriol’. En este momento aparece el primer acusado del que un periodista escribió una crónica, Arcadi Espada aquí destaca el uso de la palabra ‘presunto’ para referirse a él y además añade más adelante “ellos y yo sabemos lo que se puede decir y lo que no se puede decir”, refiriéndose al cuidado con el que hay que tratar la información que se conoce para no interferir en investigaciones o incluso tener problemas legales.


En cuanto al tratamiento de la información por parte de los periodistas y los medios, el autor dice que en este caso no se habló con los acusados y cito textualmente:

No se hizo […] porque el delito pederasta es un mal sin versiones […]. Tampoco presentaban un perfil claro de mercado: ni siquiera pertenecían a una etnia diferente, una circunstancia que activa y pone en guardia la conciencia, el interés o el obsceno placer de la extrañeza. (Pág. 24)

En esta se da a entender que el periodismo en ese caso no siguió “sus convencionales reglas encubridoras” cosa con la que el autor está de acuerdo, ya que de haberlo hecho solo se habría añadido un párrafo perdido donde se mantendría la presunción de inocencia y ya está.

Del resultado del tratamiento de esta información también se dicen más cosas como:

Cualquiera que se haya visto en el periódico o haya leído allí su propia historia reprochará al periodismo su capacidad deformadora. […] Tampoco nadie reconoce su cara en una cinta de vídeo, su voz en una grabación […] Pero el reproche se da con más razón cuando el periodista no se encara con los protagonistas de su historia, sino que sabe de ellos a través de terceras personas, hecho frecuente. (Pag. 40)

Y debido al tema tan peligroso del que se está hablando, el autor destaca que al tratarse de un caso de pederastia, la “coyuntural presunción de inocencia del hombre ante la inocencia ontológica del niño” no tenía nada que hacer, por lo que pocos periodistas defendían esta presunción de inocencia.


Siguiendo con el caso, cada vez aparecen más implicados como acusados, entre los que estarían Javier Tamarit, Jaume Lli, Enrique Mena Gras, Josefa Guijarro… y como víctimas de dichos abusos la cifra se dice que ascendía a treinta y nueve. En este momento el autor habla de los movimientos que hizo la policía, la fiscalía y demás encarados del esclarecimiento e investigación de este caso para poder conseguir más nombres. En este momento el autor llega incluso a decir que algunas de estas personas parecían actuar por el simple hecho de conseguir fama, un nombre, notoriedad… Y se vuelve a hacer referencia a la poca importancia que tienen la vida de las personas para el periodismo o los medios:

Trabajo con nombres. A veces con alguna cara. […] No importa como llegaron aquí ni quiénes son ellos. Te ocupas de ellos en un momento muy corto de su vida. Éste es un libro inhumano. Sólo hay rayas y nombres. ¿Periodismo? ¿Literatura? ¡Cartografía! (Pág. 91)

El autor, tras mencionar que la noticia por fin llegó a la redacción de un periódico y se publicó “rebotando” de manera incontrolada, de nuevo lanza una crítica a la información que aparece en estos diciendo que los buenos periódicos sirven la verdad, como se sirve una cabeza de cerdo cebado con cebolla, con toda la verdad que les haya sido posible reunir. Lo que podría significar que aunque los datos que tienen son pocos, intentan engordar el texto con cosas irrelevantes.


Siguiendo con el caso, son más las víctimas de abuso que van apareciendo, el material pornográfico aparece y aumenta de manera muy notable y se va destapando mucho más de esta red de pederastia internacional que se extendía hasta México. A partir de toda la información que se conoce y del interés y peso mediático que este hecho ya tiene, son muchos los periodistas y medios interesados en cubrirlo. Cosa que el autor critica y cito textualmente:

Los periodistas leen poco. Ni siquiera leen los periódicos. Cada mañana chequean, aspiro al verbo justo, los periódicos de la competencia para ver qué noticias trae la sección donde ellos son especialistas: sólo para saber qué les han arrebatado […]. Y raramente abren su propio su propio periódico si no es para comprobar el efecto impreso de lo que dejaron escrito. (Pág. 127)

En este momento, aunque ha mencionado muchas durante todo el libro, se habla de las fuentes, ya que durante todo este caso se habla de filtraciones por parte de la policía, del fiscal, de varios altos cargos involucrados en este… Arcadi Espada escribe que el portavoz de la policía, a partir de filtraciones, da un pequeño matiz de la información a cada periodista para que ellos trabajen a partir de esa pequeña información para no ser reconocidos como la fuente: “Es evidente que si todos los periódicos salieran al día siguiente con el mismo titular, la fuente apestaría más de lo que ya apesta” (Pág.133).


Mientras el caso va avanzando, llega un momento muy importante en el caso y es el momento en el que la policía por fin revela todo el material incautado sobre la red de pederastia internacional. Aquí se menciona la importancia que tiene el periodismo a la hora de formar el juicio colectivo por parte de la sociedad hacia ciertos temas o hechos. Arcadi Espada dice: “el público ya disponía de

imágenes […] la habían visto ellos, los periodistas […] las imágenes podían mentir, pero su palabra era inapelable”. (Pág.147)


El caso sigue avanzando y se van conociendo y definiendo los hechos y la participación de cada implicado/acusado dentro de esta red de pederastia con contactos internacionales hasta el último informe que se redacta el 4 de febrero de 1998. Quién tuvo mayor implicación, como por ejemplo Javier Tamarit con una condena final de 115 años de cárcel y un total de dieciséis personas, o quién

menor como otros muchos nombres que son mencionados dentro de este.


Para concluir la reseña, voy a utilizar una cita que me pareció una de las más importantes dentro del libro y la encontré casi cuando estaba empezándolo y es la siguiente: “El juez los procesó después de que lo hicieran los titulares de los periódicos”. (Pág.28)

 
 
 

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