Moralidad, sexismo y gran lucha periodística
- Carles Juan Carbonell
- 20 nov 2023
- 8 Min. de lectura
Tras el visionado de la película “The Post” / “Los archivos del Pentágono” (en español), del director Steven Spielberg, se pueden encontrar varios ejes centrales que conforman el argumento de esta película basada en hechos reales. Y es precisamente por estos hechos reales por donde se va a empezar este análisis crítico de dicha película.
El primer hecho destacable que aparece es la Guerra de Vietnam, concretamente el año 1966. Este conflicto bélico empezó en el 1955 y finalizó el 1975. En este, Estados Unidos tuvo un papel decisivo desde su entrada a dicho conflicto con el presidente Eisenhower al frente, pero no sería el único, ya que como bien se menciona en la película fueron varios presidentes los que también se vieron involucrados en este conflicto. En 1966 el presidente era Lyndon B. Johnson, pero este no tiene relevancia alguna dentro del argumento debido a que esta fecha solo es utilizada para poner en contexto bélico a los espectadores y presentar a uno de los personajes más importantes de todo el hilo argumental: Daniel Ellsberg. La historia sufre un salto temporal hasta 1971, donde el republicano Richard Nixon ya era presidente de los Estados Unidos, personaje que también es una pieza clave dentro del hilo argumental (y del que se hablará más adelante). En este año, Daniel Ellsberg es, tanto en la película como en el hecho real, el encargado de sustraer de RAND Corporation información clasificada y confidencial acerca del gobierno de los Estados Unidos en relación a la Guerra de Vietnam y las diferentes decisiones tomadas por los diferentes presidentes al frente durante los 20 años que duró el conflicto. Entre estos presidentes se menciona a Truman, Kennedy y Nixon.
A partir de la sustracción de los archivos clasificados por parte de Ellsberg empieza realmente el desarrollo argumental de la película, ya que estos se convierten en el elemento que desencadena todos los hechos que suceden posteriormente. La creación de estos archivos llamados ‘Relaciones Estados Unidos – Vietnam, 1945-1967: Un estudio elaborado por el Departamento de Defensa’ fueron solicitados por Robert McNamara, secretario de Defensa en aquel entonces. Este personaje también adquiere gran relevancia, no solo por ser el responsable de la existencia de dichos documentos sino por su conocimiento e implicación en las decisiones tomadas en relación al conflicto bélico y las consecuencias que estas podían tener para Estados Unidos. Entre estas consecuencias se menciona el número de víctimas / personas caídas en combate que acumuló dicho conflicto y que, aún conociendo que no se tenían posibilidades de ganar o lograr mejoras, seguían aumentando debido a que el gobierno continuaba enviando más refuerzos a lo que se podría decir que era “una causa perdida”. Esta responsabilidad que se le atribuye se hace palpable cuando una mujer aparece en la película diciendo que cómo conociendo el futuro de los Estados Unidos en dicho conflicto desde mucho antes aún solicitaban más apoyo militar para librar la guerra, ya que su hermano se había ido y no sabía si lo volvería a ver. Más tarde y como también pasó en la historia real a Robert McNamara se le atribuyó, junto a Kennedy y Johnson, la responsbilidad de meter a Estados Unidos en dicho conflicto y se le conocería como un político emblemático de la Guerra de Vietnam que llevó al país más poderoso del mundo a la derrota. Todo esto debido a una serie de motivos que se mencionarán más adelante.
Los archivos mencionados anteriormente se dividían en 47 volúmenes y sacaban a la luz las diferentes acciones militares que realizó el gobierno de los Estados Unidos durante el conflicto bélico. Entre las más notorias se encontraban los bombardeos contra Camboya y ataques desconocidos contra el Golfo de Tonkin y Laos. Robert McNamara fue un claro protagonista de este ataque contra el Golfo de Tonkin debido a que a partir de la “Resolución del Golfo de Tonkin” que él presentó, bajo el gobierno de Lyndon B. Johnson, Estados Unidos recibió vía libre para aplicar las medidas que considerara necesarias en dicho conflicto bélico sin restricción alguna. Más tarde se demostraría que las pruebas que se mostraban en dicha resolución eran una invención del gobierno para así conseguir más implicación del país en la guerra. Otro suceso destacado dentro de estos archivos es la atribución a las administraciones de Kennedy y B. Johnson de, pese a ser conocedores de la situación real en la que se encontraban dentro del conflicto, mentir a todo el país con la promesa de una retirada del conflicto inminente mientras que lo que realmente acontecía era una intensificación del conflicto. Conocer todo lo mencionado fue clave para que Ellsberg se decidiese a filtrar los archivos.
Por otro lado, la película presenta a otros personajes con gran relevancia dentro del hilo argumental. Uno de estos personajes es Katharine Graham. Esta mujer, la cual era la propietaria y presidenta de The Washington Post, destaca por ser una mujer empoderada en un mundo mayoritariamente de hombres como era el sector periodístico. Desde el primer momento en el que se presenta a este personaje se le envuelve en un aura de sofisticación, elegancia y sobriedad pero al mismo tiempo de soledad, incomprensión y menosprecio. Este aspecto, que actualmente se encuentra tan a la orden del día, ya se podía apreciar en la década de los 70 donde las mujeres, pese a ser pocas las que ostentaban los lugares con más poder dentro de las grandes y pequeñas organizaciones, eran de alguna manera despreciadas por el hecho de ser mujeres. Un momento bastante esclarecedor de la película es cuando Katharine entra en una sala llena de hombres, siendo esta la única mujer y, pese a ser la jefa de todos ellos, su presencia en la sala pasa desapercibida y sale de esta sin parecer lo que realmente es: la jefa. Esta forma de indiferencia, extrapolada al contexto de la época, provocaba que todos los hombres que rodeaban a estas mujeres despreciaran sus decisiones y opiniones apelando siempre a una segunda opinión de un hombre o a que estos les hicieran replantearse su decisión como si esta no tuviese validez alguna haciendo que estas mujeres se llegasen a sentir irrelevantes e incapaces. Esta situación se observa en la película en diferentes ocasiones. Una de estas se da cuando Katharine, pensando la mejor forma de salir a bolsa dice: “calidad y rentabilidad van de la mano” y lo anota en un bloc de notas. Más tarde en una reunión no es capaz de decirlo y, leyendo sus notas personales, lo dice un hombre en su lugar. Pero la más destacada se da en el momento en el que Katharine Graham decide sí publicar los archivos desconocidos hasta el momento, después de que su personaje sufra un crecimiento de confianza abismal dentro del argumento. Esta acción es la que pondría al The Washington Post en la misma tesitura que The New York Times e involucra a este personaje en el mensaje más potente de la película como es el de la gran lucha periodística que empezará para conservar la libertad de expresión y luchar así contra la censura y los vetos por parte del gobierno.
A partir de este momento empieza el segundo eje argumental. Este surge cuando Ellsberg filtra los archivos clasificados a la prensa. En concreto a The New York Times, uno de los periódicos más relevantes del país. Este suceso se convierte en un escándalo que ocupa todas las portadas e informativos del país. Aquí se observa como de una noticia pueden salir otras muchas y como estas son capaces de convertirse en una circunstancia que moviliza a todo un país y hace que solo se hable de ella. Este acto es calificado por el presidente Nixon como traición y no solo empieza una guerra entre periódicos para conseguir la siguiente noticia, sino que abre un escenario de conflicto entre el gobierno de los Estados Unidos y el sector periodístico.
Por un lado, la guerra entre periódicos se vuelve una carrera frenética en busca de conseguir la siguiente noticia que ocupe todas las portadas. Aquí es donde, dentro de la película, se pueden localizar varios acontecimientos que informan sobre la actividad periodística de aquel entonces. Ben Bradlee, editor ejecutivo de The Washington Post, a la pregunta de un becario de si era legal espiar a un periodista de otro periódico, dice de forma irónica: “¿Dónde te crees que estás trabajando?” refiriéndose a que como periodistas había que conseguir la información de cualquier forma. Tras esto se ampara en la Primera Enmienda. El becario obedece y para infiltrarse hurta un paquete postal y lo utiliza como tapadera consiguiendo así ver la portada. Esta acción nos da unas claves de como un periodista debe tener imaginación y ser resolutivo para conseguir su cometido. Otro rasgo del periodismo que se encuentra dentro de la película es el de las fuentes. Tras la filtración de los archivos por parte del The New York Times y ser demandados por el gobierno, se conoce que Ellsberg es la fuente de estos y que más tarde también se convertirá en la de The Washington Post con el resto de archivos. Este acontecimiento pone en una situación muy complicada a The Washington Post debido a que si se conociese que su fuente es la misma se les acusaría de desacato. De nuevo Ben Bradlee, y tras conocer que Ellsberg será su fuente, dice: “Encontrar una fuente es como encontrar una aguja en un pajar”. Tras esto, defiende a través del secreto profesional el anonimato de su fuente en numerosas ocasiones y sigue así hasta el final de la película.
Por otro lado, se puede determinar que el hilo argumental más importante de toda la película y de este suceso es la lucha que surgió entre el periodismo y su defensa de la libertad de expresión frente al gobierno que quería censurar todo tipo de información que se pudiese difundir acerca de estos archivos confidenciales. The New York Times comenzó este conflicto en el momento en que publicó los primeros archivos, abriendo así un debate tanto en el ámbito periodístico como en la sociedad del derecho a ser informados y a la libertad de prensa o, por el contrario, a ceder y obedecer ante las presiones de los gobiernos para así encubrir y no desprestigiar al gobierno y personas involucradas. A todo esto, tanto el The New York Times como The Washington Post más adelante, deciden que debe prevalecer la libertad de expresión frente a cualquier presión y amenaza del gobierno. Ben Bradlee de nuevo articula una de las oraciones con más peso dentro de la película y es la siguiente: “Si vivimos en un mundo en el que el gobierno nos dice qué podemos y qué no podemos publicar, ya hemos dejado de existir”. Esta oración es clave para entender las decisiones que se toman posteriormente. Como resultado, y con la decisión de Katharine Graham, The Washignton Post decide publicar y de esta manera elige sentarse, tanto en el juicio como de forma metafórica, al lado de la libertad de prensa consiguiendo ser portada a nivel nacional y haciendo participes al resto de medios de su misma lucha periodística. Lucha que ganaron, ya que finalmente triunfa el derecho a la libertad de expresión.
Para concluir, destacar la importancia de otras dos oraciones que son utilizadas durante el conflicto entre defender la libertad de prensa frente a las presiones del gobierno y son las siguientes: primero, se alude a que el derecho a publicar se ejecuta publicando y en mi opinión no podrían tener más razón, ya que la única forma de hacer uso de un derecho es poniéndolo en práctica y haciendo uso de él para que así a nadie se le olvide que los derechos van anexos a las personas desde el momento en el que se nace y vienen estipulados y recogidos en documentos de máxima importancia y relevancia como pueden ser la Constitución Española o la Constitución de los Estados Unidos en este caso. Y la segunda y última oración con la que finaliza este análisis y que hace una síntesis muy acertada del argumento de la película y debate principal que se planteó es: “La prensa debe servir a los gobernados, no a los gobernantes”.



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